Los distintos tipos de duelo en el entorno laboral

Melina La Torre

martes, 4 de febrero de 2025

Distintos tipo de duelo

El duelo no solo se vive ante la pérdida de un ser querido. En el entorno laboral, también experimentamos distintos tipos de duelo que pueden afectar nuestra autoestima, motivación y bienestar emocional. Ser despedido, no ser elegido para un puesto soñado, no recibir una promoción esperada o incluso el cambio de un equipo de trabajo pueden desencadenar sentimientos de tristeza, frustración e incertidumbre.

El duelo de ser despedido: la incertidumbre del futuro

Perder un empleo es una  experiencia angustiante porque implica incertidumbre en términos de la supervivencia económica, el plano emocional se siente como un rechazo, una desvalorización  y una sensación de sentirse no suficiente.  La incertidumbre sobre el futuro, la vergüenza, el miedo a no encontrar una nueva oportunidad y el golpe a la autoestima pueden ser devastadores. Los seres humanos podemos trabajar en entender que todos los trabajos son temporales, que la causa de despedido no siempre es sobre la productividad, pueden ocurrir por reestructuras financieras, reorganizaciones estructurales y compatibilidad entre compañeros o no alcanzar determinados objetivos. El duelo puede estar directamente relacionado con la interpretación a quien le de al fin de su contrato laboral.

Como en cualquier duelo el desafío siempre será continuar con la vida, con el tiempo, muchas personas descubren que esta crisis también puede ser una oportunidad para reinventarse, aprender nuevas habilidades y encontrar un camino más alineado con sus verdaderas pasiones.

El duelo de no ser elegido: la frustración de la oportunidad perdida

Cuando nos postulamos para un puesto o una oportunidad laboral y no somos seleccionados, el golpe puede ser fuerte. Nos preguntamos “¿Qué hice mal?”, “¿Por qué no fui suficiente?”. La desilusión puede generar inseguridad y miedo a seguir intentando. Es importante recordar que no ser elegido no define nuestro valor ni nuestras capacidades. Cada experiencia nos brinda aprendizajes que pueden fortalecer nuestro camino profesional. Comprender que cada vez que nos postulamos a un puesto laboral nos pone automáticamente en competencia, que no somos los únicos, nos puede ayudar a aceptar que el “no ser elegido” es una de las posibilidades desde el principio y que nuestros talentos podrán imponer en otro proceso.

El duelo de no ser promovido: el sentimiento de estancamiento

Esperar una promoción y no recibirla puede ser un golpe a la motivación. Sentimos que nuestro esfuerzo no fue reconocido y que nuestro crecimiento se detiene. La frustración y la envidia pueden aparecer, afectando nuestra relación con el entorno laboral. Es fundamental enfocarse en lo que sí se puede controlar: mejorar habilidades, comunicar nuestras aspiraciones y seguir creciendo profesionalmente.

El duelo del cambio dentro del trabajo: despedirse de lo conocido

A veces, aunque sigamos en la misma empresa, vivimos duelos internos. Cambiar de equipo, perder compañeros con quienes teníamos un vínculo fuerte, o tener que adaptarnos a nuevas responsabilidades puede generar sensación de pérdida. Aceptar el cambio como parte natural del crecimiento es clave para adaptarnos y seguir avanzando.

El duelo en el entorno laboral es real y válido. Nos enseña sobre la resiliencia, la capacidad de adaptarnos y de encontrar nuevas oportunidades en medio de la adversidad. Es importante darnos permiso para sentir, compartir nuestras emociones y buscar apoyo cuando sea necesario. El mundo laboral también es un mundo de ciclos  en donde estamos llamados a comprender que nuestras experiencias laborales tiene un inicio, una transición y un final al igual que en la vida todo lo que alcanza su desarrollo máximo también encontrará su final y eso es lo que significa que hay una cambio de ciclo.

Los distintos tipos de duelo en el entorno laboral

Melina La Torre

4 feb 2025

Distintos tipo de duelo

El duelo no solo se vive ante la pérdida de un ser querido. En el entorno laboral, también experimentamos distintos tipos de duelo que pueden afectar nuestra autoestima, motivación y bienestar emocional. Ser despedido, no ser elegido para un puesto soñado, no recibir una promoción esperada o incluso el cambio de un equipo de trabajo pueden desencadenar sentimientos de tristeza, frustración e incertidumbre.

El duelo de ser despedido: la incertidumbre del futuro

Perder un empleo es una  experiencia angustiante porque implica incertidumbre en términos de la supervivencia económica, el plano emocional se siente como un rechazo, una desvalorización  y una sensación de sentirse no suficiente.  La incertidumbre sobre el futuro, la vergüenza, el miedo a no encontrar una nueva oportunidad y el golpe a la autoestima pueden ser devastadores. Los seres humanos podemos trabajar en entender que todos los trabajos son temporales, que la causa de despedido no siempre es sobre la productividad, pueden ocurrir por reestructuras financieras, reorganizaciones estructurales y compatibilidad entre compañeros o no alcanzar determinados objetivos. El duelo puede estar directamente relacionado con la interpretación a quien le de al fin de su contrato laboral.

Como en cualquier duelo el desafío siempre será continuar con la vida, con el tiempo, muchas personas descubren que esta crisis también puede ser una oportunidad para reinventarse, aprender nuevas habilidades y encontrar un camino más alineado con sus verdaderas pasiones.

El duelo de no ser elegido: la frustración de la oportunidad perdida

Cuando nos postulamos para un puesto o una oportunidad laboral y no somos seleccionados, el golpe puede ser fuerte. Nos preguntamos “¿Qué hice mal?”, “¿Por qué no fui suficiente?”. La desilusión puede generar inseguridad y miedo a seguir intentando. Es importante recordar que no ser elegido no define nuestro valor ni nuestras capacidades. Cada experiencia nos brinda aprendizajes que pueden fortalecer nuestro camino profesional. Comprender que cada vez que nos postulamos a un puesto laboral nos pone automáticamente en competencia, que no somos los únicos, nos puede ayudar a aceptar que el “no ser elegido” es una de las posibilidades desde el principio y que nuestros talentos podrán imponer en otro proceso.

El duelo de no ser promovido: el sentimiento de estancamiento

Esperar una promoción y no recibirla puede ser un golpe a la motivación. Sentimos que nuestro esfuerzo no fue reconocido y que nuestro crecimiento se detiene. La frustración y la envidia pueden aparecer, afectando nuestra relación con el entorno laboral. Es fundamental enfocarse en lo que sí se puede controlar: mejorar habilidades, comunicar nuestras aspiraciones y seguir creciendo profesionalmente.

El duelo del cambio dentro del trabajo: despedirse de lo conocido

A veces, aunque sigamos en la misma empresa, vivimos duelos internos. Cambiar de equipo, perder compañeros con quienes teníamos un vínculo fuerte, o tener que adaptarnos a nuevas responsabilidades puede generar sensación de pérdida. Aceptar el cambio como parte natural del crecimiento es clave para adaptarnos y seguir avanzando.

El duelo en el entorno laboral es real y válido. Nos enseña sobre la resiliencia, la capacidad de adaptarnos y de encontrar nuevas oportunidades en medio de la adversidad. Es importante darnos permiso para sentir, compartir nuestras emociones y buscar apoyo cuando sea necesario. El mundo laboral también es un mundo de ciclos  en donde estamos llamados a comprender que nuestras experiencias laborales tiene un inicio, una transición y un final al igual que en la vida todo lo que alcanza su desarrollo máximo también encontrará su final y eso es lo que significa que hay una cambio de ciclo.

Los distintos tipos de duelo en el entorno laboral

Melina La Torre

martes, 4 de febrero de 2025

Distintos tipo de duelo

El duelo no solo se vive ante la pérdida de un ser querido. En el entorno laboral, también experimentamos distintos tipos de duelo que pueden afectar nuestra autoestima, motivación y bienestar emocional. Ser despedido, no ser elegido para un puesto soñado, no recibir una promoción esperada o incluso el cambio de un equipo de trabajo pueden desencadenar sentimientos de tristeza, frustración e incertidumbre.

El duelo de ser despedido: la incertidumbre del futuro

Perder un empleo es una  experiencia angustiante porque implica incertidumbre en términos de la supervivencia económica, el plano emocional se siente como un rechazo, una desvalorización  y una sensación de sentirse no suficiente.  La incertidumbre sobre el futuro, la vergüenza, el miedo a no encontrar una nueva oportunidad y el golpe a la autoestima pueden ser devastadores. Los seres humanos podemos trabajar en entender que todos los trabajos son temporales, que la causa de despedido no siempre es sobre la productividad, pueden ocurrir por reestructuras financieras, reorganizaciones estructurales y compatibilidad entre compañeros o no alcanzar determinados objetivos. El duelo puede estar directamente relacionado con la interpretación a quien le de al fin de su contrato laboral.

Como en cualquier duelo el desafío siempre será continuar con la vida, con el tiempo, muchas personas descubren que esta crisis también puede ser una oportunidad para reinventarse, aprender nuevas habilidades y encontrar un camino más alineado con sus verdaderas pasiones.

El duelo de no ser elegido: la frustración de la oportunidad perdida

Cuando nos postulamos para un puesto o una oportunidad laboral y no somos seleccionados, el golpe puede ser fuerte. Nos preguntamos “¿Qué hice mal?”, “¿Por qué no fui suficiente?”. La desilusión puede generar inseguridad y miedo a seguir intentando. Es importante recordar que no ser elegido no define nuestro valor ni nuestras capacidades. Cada experiencia nos brinda aprendizajes que pueden fortalecer nuestro camino profesional. Comprender que cada vez que nos postulamos a un puesto laboral nos pone automáticamente en competencia, que no somos los únicos, nos puede ayudar a aceptar que el “no ser elegido” es una de las posibilidades desde el principio y que nuestros talentos podrán imponer en otro proceso.

El duelo de no ser promovido: el sentimiento de estancamiento

Esperar una promoción y no recibirla puede ser un golpe a la motivación. Sentimos que nuestro esfuerzo no fue reconocido y que nuestro crecimiento se detiene. La frustración y la envidia pueden aparecer, afectando nuestra relación con el entorno laboral. Es fundamental enfocarse en lo que sí se puede controlar: mejorar habilidades, comunicar nuestras aspiraciones y seguir creciendo profesionalmente.

El duelo del cambio dentro del trabajo: despedirse de lo conocido

A veces, aunque sigamos en la misma empresa, vivimos duelos internos. Cambiar de equipo, perder compañeros con quienes teníamos un vínculo fuerte, o tener que adaptarnos a nuevas responsabilidades puede generar sensación de pérdida. Aceptar el cambio como parte natural del crecimiento es clave para adaptarnos y seguir avanzando.

El duelo en el entorno laboral es real y válido. Nos enseña sobre la resiliencia, la capacidad de adaptarnos y de encontrar nuevas oportunidades en medio de la adversidad. Es importante darnos permiso para sentir, compartir nuestras emociones y buscar apoyo cuando sea necesario. El mundo laboral también es un mundo de ciclos  en donde estamos llamados a comprender que nuestras experiencias laborales tiene un inicio, una transición y un final al igual que en la vida todo lo que alcanza su desarrollo máximo también encontrará su final y eso es lo que significa que hay una cambio de ciclo.