El duelo y los secretos

Melina La Torre

miércoles, 26 de febrero de 2025

El duelo y los secretos

A veces, el duelo no se puede vivir abiertamente. Hay amores ocultos, hijos no reconocidos, relaciones que no tuvieron un lugar en la luz del día. Y cuando la pérdida llega, nos deja no solo con el dolor de la ausencia, sino con la carga de un silencio que pesa en el cuerpo y en el alma.

El duelo secreto es una herida sin permiso. No podemos compartirlo porque hacerlo comprometería nuestra moral, nuestra imagen, nuestras historias oficiales. Entonces, nos tragamos el llanto, reprimimos el temblor, seguimos adelante con la apariencia de normalidad, mientras por dentro el dolor busca una salida.

Muchas veces, la relación que hemos perdido no era solo un vínculo, sino un alivio. Esa persona que muere no es solo alguien a quien amamos en la sombra, sino alguien que nos ayudaba a sostener nuestro propio secreto. Con su partida, se va también la posibilidad de reconciliarnos con nuestra verdad, con nuestra propia historia no contada.

Pero todo lo que se mantiene en secreto, todo lo que silenciamos, tarde o temprano se convierte en síntoma. El cuerpo lo grita cuando la boca calla. La tristeza se infiltra en los huesos, el insomnio se instala, el peso del no dicho se acumula en el pecho.

No hay delito en sentir, aunque el amor haya sido clandestino, aunque el vínculo no haya tenido un lugar en la superficie de nuestras vidas. Todo duelo merece ser llorado, nombrado, procesado. No para que el mundo lo entienda, sino para que no nos consuma desde adentro.

Si llevas un duelo en secreto, permítete al menos reconocerlo para ti mismo, busca ayuda profesional, para que no se devele tu secreto, pero sí que libere tu dolor, necesitas hablar de lo ocurrido, de hablar de tu sentir, de lo que significaba esa situación para ti. Escribe, susurra, encuentra espacios donde tu dolor pueda existir sin vergüenza. Porque el silencio pesa, pero la verdad libera.

Los secretos que guardamos son los que más nos duelen, porque son los que jamás se resuelven. El peso de los secretos no se mide en palabras, sino en el costo de mantenerlos en silencio. Pasar por un duelo debido a una situación secreta no significa que no debas o no puedas resolverla.


El duelo y los secretos

Melina La Torre

26 feb 2025

El duelo y los secretos

A veces, el duelo no se puede vivir abiertamente. Hay amores ocultos, hijos no reconocidos, relaciones que no tuvieron un lugar en la luz del día. Y cuando la pérdida llega, nos deja no solo con el dolor de la ausencia, sino con la carga de un silencio que pesa en el cuerpo y en el alma.

El duelo secreto es una herida sin permiso. No podemos compartirlo porque hacerlo comprometería nuestra moral, nuestra imagen, nuestras historias oficiales. Entonces, nos tragamos el llanto, reprimimos el temblor, seguimos adelante con la apariencia de normalidad, mientras por dentro el dolor busca una salida.

Muchas veces, la relación que hemos perdido no era solo un vínculo, sino un alivio. Esa persona que muere no es solo alguien a quien amamos en la sombra, sino alguien que nos ayudaba a sostener nuestro propio secreto. Con su partida, se va también la posibilidad de reconciliarnos con nuestra verdad, con nuestra propia historia no contada.

Pero todo lo que se mantiene en secreto, todo lo que silenciamos, tarde o temprano se convierte en síntoma. El cuerpo lo grita cuando la boca calla. La tristeza se infiltra en los huesos, el insomnio se instala, el peso del no dicho se acumula en el pecho.

No hay delito en sentir, aunque el amor haya sido clandestino, aunque el vínculo no haya tenido un lugar en la superficie de nuestras vidas. Todo duelo merece ser llorado, nombrado, procesado. No para que el mundo lo entienda, sino para que no nos consuma desde adentro.

Si llevas un duelo en secreto, permítete al menos reconocerlo para ti mismo, busca ayuda profesional, para que no se devele tu secreto, pero sí que libere tu dolor, necesitas hablar de lo ocurrido, de hablar de tu sentir, de lo que significaba esa situación para ti. Escribe, susurra, encuentra espacios donde tu dolor pueda existir sin vergüenza. Porque el silencio pesa, pero la verdad libera.

Los secretos que guardamos son los que más nos duelen, porque son los que jamás se resuelven. El peso de los secretos no se mide en palabras, sino en el costo de mantenerlos en silencio. Pasar por un duelo debido a una situación secreta no significa que no debas o no puedas resolverla.


El duelo y los secretos

Melina La Torre

miércoles, 26 de febrero de 2025

El duelo y los secretos

A veces, el duelo no se puede vivir abiertamente. Hay amores ocultos, hijos no reconocidos, relaciones que no tuvieron un lugar en la luz del día. Y cuando la pérdida llega, nos deja no solo con el dolor de la ausencia, sino con la carga de un silencio que pesa en el cuerpo y en el alma.

El duelo secreto es una herida sin permiso. No podemos compartirlo porque hacerlo comprometería nuestra moral, nuestra imagen, nuestras historias oficiales. Entonces, nos tragamos el llanto, reprimimos el temblor, seguimos adelante con la apariencia de normalidad, mientras por dentro el dolor busca una salida.

Muchas veces, la relación que hemos perdido no era solo un vínculo, sino un alivio. Esa persona que muere no es solo alguien a quien amamos en la sombra, sino alguien que nos ayudaba a sostener nuestro propio secreto. Con su partida, se va también la posibilidad de reconciliarnos con nuestra verdad, con nuestra propia historia no contada.

Pero todo lo que se mantiene en secreto, todo lo que silenciamos, tarde o temprano se convierte en síntoma. El cuerpo lo grita cuando la boca calla. La tristeza se infiltra en los huesos, el insomnio se instala, el peso del no dicho se acumula en el pecho.

No hay delito en sentir, aunque el amor haya sido clandestino, aunque el vínculo no haya tenido un lugar en la superficie de nuestras vidas. Todo duelo merece ser llorado, nombrado, procesado. No para que el mundo lo entienda, sino para que no nos consuma desde adentro.

Si llevas un duelo en secreto, permítete al menos reconocerlo para ti mismo, busca ayuda profesional, para que no se devele tu secreto, pero sí que libere tu dolor, necesitas hablar de lo ocurrido, de hablar de tu sentir, de lo que significaba esa situación para ti. Escribe, susurra, encuentra espacios donde tu dolor pueda existir sin vergüenza. Porque el silencio pesa, pero la verdad libera.

Los secretos que guardamos son los que más nos duelen, porque son los que jamás se resuelven. El peso de los secretos no se mide en palabras, sino en el costo de mantenerlos en silencio. Pasar por un duelo debido a una situación secreta no significa que no debas o no puedas resolverla.